El Príncipe Valiente y su Campeador

La opinión de Diego Jalón en Tribuna

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El Príncipe Valiente y su Campeador
Diego Jalón Barroso
Diego Jalón Barroso
Lectura estimada: 5 min.

Igual que cada invierno llegan las nevadas, cada mes llega el Barómetro del CIS. Es un estudio que tiene el nombre muy bien puesto, porque los barómetros miden la presión atmosférica y el del CIS mide la presión que el Gobierno ejerce sobre Tezanos, un tipo con más afición por la cocina que por las predicciones electorales. No tiene una bola de cristal. No da una, pero sirve a su señor. Un poco como Alvar Hinojal, que no te dice en qué va a acabar el gordo de Navidad, pero da muy bien de comer a sus clientes.

Así que, en esta cuesta de enero que a Sánchez se le estaba haciendo un Tourmalet, llega el Barómetro y nos dice que volverá a ganar las elecciones y que es el segundo líder político mejor valorado. Por detrás de Yolanda claro, que también hay que animarla para que rompa a sumar de una vez, pero por delante de Feijóo el insolvente. El único partido que sube en intención de voto es Podemos, lo cual es muy razonable dada la satisfacción de los españoles, y sobre todo de las españolas, desde que Irene y Pam decidieron dejarse de excursiones a Nueva York y ponerse a trabajar en serio para defender los derechos de las mujeres con esa ley pionera, que según Sánchez nos van a copiar en todo el mundo.

Como nos ha explicado Isabel Rodríguez, portavoz del Gobierno y muy fan, el Barómetro de Tezanos, "confirma la preferencia de los españoles para que les siga presidiendo una persona valiente y determinada como Pedro Sánchez, que ayer se plantaba ante los líderes económicos del mundo para reclamar una justicia social y un reparto equilibrado de las cargas". Tan valiente, que después de cantarles las cuarenta a los de los puros en Davos, se va tranquilamente a jugar a la petanca. Con un par. El vídeo difundido por Moncloa, con el presidente agradeciendo a los sorprendidos jubilados en un parque público de Coslada su disposición a jugar una partidita con él,"aunque sean las dos y cuarto de la tarde", refleja sin duda el valor del presidente, que parece haber perdido por fin el miedo a salir a la calle.

Es una pena que algún periodista laborioso y diligente haya identificado, con nombres y apellidos, a los espontáneos compañeros de partida del presidente. Resulta que eran todos miembros del PSOE de Coslada, exconcejales e incluso el alcalde de la localidad, Ángel Viveros, que seguramente había ordenado a la Policía Municipal acordonar al parque para evitar otro que te vote Txapote. "¡Campeón!, enhorabuena por ese inglés", le dice el "pensionista" Joaquín López Galán, miembro de la Secretaría de Acción Electoral del PSOE de Coslada, para añadir verosimilitud al vídeo, porque eso es, sin duda, lo que le diría a Sánchez cualquier jubilado mientras juegan a la petanca.

Así que está claro, nos preside un Príncipe Valiente, que no tiene miedo a sentarse en Davos con los poderosos que "no nos van a quebrar, porque vamos a continuar defendiendo los intereses de la clase media trabajadora" y pedirles, aunque sean esbirros del maligno, que no dejen de invertir en España sus beneficios obtenidos con la especulación y la explotación de los currantes. Seguro que le hacen caso. Tampoco le da miedo aterrizar el Falcon en un parque de Coslada y, con toda naturalidad, ponerse a jugar con "pensionistas" miembros del PSOE escrupulosamente elegidos, no se fuera a colar un García Page entre sus escuderos. Y eso que ha subido las pensiones un 8,5%, que digo yo que casi cualquier pensionista debería valer, pero mejor apostar sobre seguro, que hay mucho ultraderechista por los parques de España y eso acojona al más valiente.

Pero Sánchez no debería tener tanto miedo a la ultraderecha. En primer lugar, porque es valiente y determinado y así lo reconocen los españoles en el Barómetro. Y, sobre todo, porque igual que Sancho II de Castilla contaba desde que era príncipe con la ayuda del Cid, con la que consiguió hacerse con la corona de León, Sánchez el valiente tiene también a su Campeador, que viene siempre en su auxilio cuando la cosa se pone fea. Es cierto que Rodrigo Díaz de Vivar sirvió primero a Sancho, luego a su hermano Alfonso y hasta al rey al-Muqtadir de la Taifa de Zaragoza, pero la fidelidad del Campeador del Sánchez parece acreditada y garantizada.

Santiago Abascal, que irrumpió en la política española a lomos de un caballo blanco, como su tocayo el apóstol, para proclamar una nueva reconquista, ha acabado demostrando que su verdadera vocación es la de Campeador del Príncipe Valiente, siempre dispuesto a acudir en su defensa cuando la batalla parece perdida. Anda el valiente más jodido que nunca cuando se acerca el momento de la verdad, ese sustantivo que le aterra. Y ya van al menos tres veces en un par de meses que Abascal viene a tratar de solucionarle la papeleta electoral.

Tras las cesiones a los indepes, el asalto a la Justicia, la reforma de la malversación que hasta esa Europa a la que íbamos a homologarnos cuestiona ahora, las hazañas de Irene y Pam y esa inflación que no para de bajar mientras las cosas de comer no paran de subir, las encuestas de verdad tienen a Sánchez muy compungido. Cuatro de cada diez votantes del PSOE en 2019 dicen que no volverán a votar al valiente. Muchos se irán a la abstención y otros muchos votarán a Feijóo. Y parece que esto a Abascal no le conviene. Prefiere sin duda otra victoria de Sánchez, un PP derrotado y seguir medrando en la oposición, a una victoria de Feijóo que le obligaría a quedarse en un segundo plano y a revelar sus carencias a la hora de asumir responsabilidades de Gobierno, como le ocurre en Castilla y León.

Así que cuando Irene atravesaba su peor momento, cuando se había convertido en un producto muy tóxico para su partido y para el Consejo de Ministros, llega VOX con sus insultos groseros en el Parlamento, la devuelve a la vida y vuelve a unir al Frankenstein en la defensa de la ministra. Luego, cuando el Príncipe Valiente ofrecía su mayor imagen de debilidad, tras aprobar la eliminación de la sedición y la reforma de la malversación para comprobar que sus socios indepes seguían, a pesar de todas las claudicaciones, reclamando el referéndum, sale Abascal con lo de la moción de censura y la exigencia a Feijóo de apoyarla. Era tan urgente la cosa que el bueno de Santiago todavía se lo está pensando.

Y ahora, cuando las risitas y las chanzas de Pam eran un clamor insoportable, pone en danza a Gallardo el zascandil para liarla parda a costa de las embarazadas, que le importan una higa, aplicando el populismo y el fundamentalismo a un asunto tan complejo como el aborto. Anuncian un protocolo que no existe, amenazan con romper el Gobierno y luego envainan la espada cuando Sánchez el valiente ya tiene munición para su artillería del bulo y la propaganda. Abascal le ha devuelto el valor para erigirse en defensor de los derechos de las mujeres, a cuyos violadores saca de la cárcel, y para amenazar a Castilla y León con un 155 que no se atreve ni a mentar en Cataluña. Abascal y su gallardo secuaz no luchan contra el aborto, lo utilizan con un propósito electoral. Para salvar, una vez más, a Sánchez el valiente. Es su Campeador y pelea por él sus batallas. ¡Qué buen siervo si tuviera un buen señor! Pero no lo tiene, se equivoca de enemigo, y sus votantes se acabarán dando cuenta.

1 comentario

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josé antúnez 1/20/2023 - 3:35:44 AM
Menufo tufo hay siempre en esta sección!
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