El 8-M, la puntilla del Gobierno de coalición

El blog de Pedro Santa Brígida de este jueves para Tribuna en su 'Menudo Panorama'

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El 8-M, la puntilla del Gobierno de coalición
Pedro Santa Brígida
Pedro Santa Brígida
Lectura estimada: 2 min.

El Día de la Mujer ha escenificado la (casi) ruptura del Gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos. Ha habido cruce de acusaciones, con palabras gruesas, aunque unos y otros se han mordido la lengua "porque el enemigo es la derecha". Resulta evidente que no se soportan, que se ponen a parir off de record y que el cisma definitivo llegará -tal y como estaba previsto- antes de las elecciones generales.

Socialistas y neocomunistas están condenados a entenderse para gobernar España. Las encuestas cada vez se lo ponen más complicado, pero con la ayuda de los partidos independentistas todavía pueden volver a dirigir la política nacional. Sin unidad de acción perderán La Moncloa y, de paso, el chollo de nombrar a tanto cargo público a dedo. Mantienen una convivencia indeseada porque la posición social, es decir el dinero que aporta el poder, lo aguanta casi todo.

Recordando la historia, mirando hacia las primeras décadas del siglo pasado, podemos comprobar como estos modernos socios políticos de la izquierda se lanzaron entonces a una fratricida lucha en la que la sangre corrió -literalmente- por calles, campos, bares, despachos y rellanos de escalera. No se aniquilaron porque no pudieron, aunque hubo centenares de muertes. Por fortuna, los tiempos han cambiado y ahora, en vez de pistolas y explosivos, se utiliza la dialéctica en las instituciones y en medios de comunicación y redes sociales.

La polarización del movimiento feminista ha alcanzado cotas de lucha absurda. Unidas Podemos, en particular la ministra de Igualdad, Irene Montero, y su secretaria de Estado, Ángeles Rodríguez, más conocida como 'Pam', no comparten feminismo con sus socios del PSOE, más concretamente con las mujeres socialistas. Lo hemos podido comprobar en las manifestaciones del 8-M. Antes juntas de la mano, ahora distantes y malencaradas.

El Gobierno está fracturado. Es un hecho. Las leyes del 'sólo sí es sí' y 'Trans' y el envío de armas a Ucrania han dividido -y de qué manera- a los compañeros de coalición. Al parecer, desde el mes de octubre no hay reuniones de coordinación entre PSOE y Unidas Podemos, en los consejos de ministros no hay debate, cada uno cuenta su película y después Pedro Sánchez decide la estrategia a seguir.

Y para colmo se desata el escándalo del 'Tito Berni', que está afianzando la tendencia de caída del PSOE en los sondeos electorales, que aumentó con los beneficios penitenciarios que están consiguiendo los condenados por delitos de agresión sexual gracias a la "perfecta" ley del 'sólo sí es sí'. Las imágenes del susodicho en calzoncillos y descamisado y rodeado de 'lumis' afecta hasta a las encuestas del CIS e Tezanos.

El Gobierno ha tocado fondo y -con la que está cayendo- el único argumento del presidente Sánchez para justificar la confrontación política feminista en el gobierno de coalición que preside y 'los daños colaterales' de la ley de 'sólo sí es sí', es sacar a pasear la vieja foto de Feijoo con un narco. Es lo que hay.

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