Mahler, 'La sirenita' de Von Zemlinsky y el 'Concierto para violín yorquesta' de Erich Wolfgang Korngold componen el repertorio
Nada permanece invariable
Nueva entrega de 'Palabras contra el Olvido', escrita por el colaborador de Tribuna, Ágreda L.M.
La primera impresión es la que cuenta. Cuando nuestras miradas y nuestros oídos reciben por primera en la Sala Sinfónica Jesús López Cobos a la directora Nil Venditti que dirige esta noche el Programa 3 de la OSCyL ya damos por hecho que vamos a escuchar un concierto especial. Coge el micrófono, saluda en italiano y en inglés con desparpajo, gracia y salero; luego mira a la orquesta que la mira embelesada y ...ta-ta- tachan-ta-ta-tachan...
La música es significado sin palabras. La Obertura, de Norma de Vicenzo Bellini llega al público en forma de aire sonoro y le propone un viaje mental. La música también es un arte físico. Los instrumentos han sido fabricados tradicionalmente con tripas y tendones y misteriosamente la música llega a los oídos del público y le ayuda a salir de su mundo y entrar en otro.
Ahora lo que llega al corazón del oyente es el Concierto para violín y orquesta de Ferruccio Busoni. Aparece en escena la talentosa violinista Francesca Dego que automáticamente empatiza con la orquesta, con Nil Venditti, la directora y por supuesto con el público. Sin empatía no hay conexión y es imposible que la música llegue a ningún sitio.
La OSCyL puso la pasión, la profesionalidad y la flexibilidad necesaria para que Francesca Deco luciera en el concierto de la noche. Las manos redentoras de Francesca sacaron a relucir toda la espiritualidad de la música del compositor toscano. Los ojos de la OSCyL no perdieron de vista la batuta y la mirada de la pizpereta directora Nil Venditti a la que se la veía "como pez en el agua".
Pero uno de los puntos culminantes de la noche llego con la propina, propina de madrina rica con la que Francesca Dego deleitó al público. Nos ofreció un Pagani impagable, valga la redundancia. Su música te entraba en el cuerpo y no podías contenerte. Esa capacidad que tiene esta violinista para transmitir al público toda la fuerza y la energía que tiene la música es de agradecer.
Resultó curioso ese silencio al final de la propina. Los componentes de la OSCyL se quedaron petrificados por el efecto que les había producido la música de Paganini. Luego llegó el Concierto para orquesta de Alfredo Casella y de pronto se instaló en el público un sentimiento de inquietud y de alegría al mismo tiempo. La música de Casella nos decía que la belleza, la verdad y el amor pueden ser un completo desastre como te descuides.
Entre el 4 al 27 de abril se podrán encontrar desde rarezas antiguas hasta primeras ediciones dedicadas
Compuesta por 12 ilustraciones, recorre momentos clave en una muestra que estará disponible hasta el 15 de abril en el atrio de San Benito
La ganadora del premio -dotado por el Ayuntamiento de Valladolid con 20.000 euros- será publicada por Editorial MenosCuarto
La apertura de la muestra coincide con una jornada de puertas abiertas