Los monos de la señora Bernarda, la confitera de Tordesillas

Nueva entrega de 'Claveles del Ayer', escrita, como cada domingo, por Jesús López Garañeda

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Los monos de la señora Bernarda, la confitera de Tordesillas
Jesús  López Garañeda
Jesús López Garañeda
Lectura estimada: 2 min.
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Bien tengo para mí que muchos personajes que vivieron entre nosotros y ejercieron su profesión con dedicación y entrega tienen echado sobre su memoria el manto del olvido, esa cobertura que llega a todos y cada uno de los seres humanos por razones que no viene al caso explicar aquí.

Hace unos días, José Ramón Serrador Campos, un sobrino nieto de Mariano Serrador, el confitero tordesillano, bueno, sencillo y afectuoso hijo de Bernarda y Casimiro, me habló de haber encontrado entre cachivaches de trastero los moldes con los que su familia elaboraba los famosos MONOS DE SAN VICENTE. Pues la verdad es que no había dulcería, confitería o pastelería que no elaborara estos dulces de caramelo para chupar y degustar en esos días de primeros de año, cuando se celebraba la fiesta de San Vicente mártir.

Y aquí están las fotografías de esos estuches de plomo que recibían el almíbar líquido por los agujeros para, una vez enfriado, extraer de ellos los "monos" de San Vicente. Son piezas de plomo, pesadas y consistentes de unos 15 centímetros de largura y 5 de anchura, con el molde dibujado del objeto a reproducir en forma de caramelo: Así un botijo, una mano, una estrella, un capuchón... ocurrencia del fundidor del plomo en fragua de Vulcano.

Otros he visto con un burro cargado con alforjas, un gallo, un pájaro, una cayada o un sol radiante. Esto de los monos de San Vicente de Tordesillas parece como si nos diera pereza hacerlos  evidentes, divulgarlos y apreciarlos como en realidad se tenían en cuenta por las familias de la Villa al llegar Enero.

Y si no, ahí están los recuerdos en aquellos dulces elaborados en los obradores de confiterías locales como las de Fermín Galicia, Deogracias Brezo o esta de Mariano Serrador. Como se puede ver, ahora que están finiquitando hasta las tuberías de plomo por aquello de la "contaminación"; sustituyendo el plomo y el fibrocemento por otros componentes plásticos, como si éstos fueran inocuos, los moldes de plomo son un ejemplo más de aquello que se utilizó en otro tiempo y que aún no se había detectado la peligrosidad. Algo así como ahora está sucediendo cuando se llenan los campos de cultivos de placas metálicas como si eso no fuera a tener influencia en la salud de la gente en un tiempo no muy lejano.

Hoy viendo los moldes de la señora Bernarda, la confitera, y de su hijo Mariano al que llamábamos "decente"; por eso, porque era bueno, afable, educado, señorial y profesional se me agolpan recuerdos del ayer inolvidables y hoy debo agradecer a José Ramón que los siga conservando como oro en paño por ser una reliquia del ayer tordesillano.

1 comentario

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usuario anonimo 3/2/2025 - 6:42:13 PM
Esos moldes son historia. No los perdais.ANTONIO
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