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Jaramillo pregona la Semana Santa desde las 'raíces' de Valladolid como muestra de su "patrimonio universal"

El director de Cope Castilla y León ha puesto en valor a la ciudad como eje principal de las "63 secuencias de la pasión" que acogerá

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Luis Jaramillo, durante el pregón. Sergio Borja.
Alejandro De Grado Viña
Alejandro De Grado Viña
Lectura estimada: 6 min.
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Con emoción, ilusión y responsabilidad bajo la imagen de Jesús con la Cruz a Cuestas, propiedad de la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo. Así afrontó este viernes el periodista Luis Jaramillo el pregón de la Semana Santa de Valladolid que abre de manera oficial unos días llenos de "creencia, cultura y tradición" que él mismo ha destacado gracias, sobre todo, al "trabajo de las 20 cofradías que sacan a la calle 41 procesiones".

El director de Cope Castilla y León ha hecho un breve repaso de todo lo se va vivir durante más de siete días en una ciudad "que integra a todos los que hasta ella llegamos". De hecho, ha negado que los vallisoletanos sean "gente seca, a veces áspera y seria". "Somos castellanos viejos y nuestro carácter lo marca la palabra dada, el trabajo serio y el rigor", destacó el pregonero que pidió, asimismo, que la procesión del Martes Santo de la Peregrinación de la Promesa regrese al barrio de la Pilarica y un auto sacramental para el Viernes Santo, que sería "único en el mundo" mientras se celebra la Procesión General de la Pasión.

LOS VALORES QUE TRANSMITE LA "HERMANDAD"

"Os habla esta noche un vallisoletano de Zamora", continuó orgulloso un Jaramillo que quiso repasar, antes de profundizar en los cultos y procesiones que se celebrarán, la historia de Valladolid, ya que "siempre ha sido y es hoy una referencia". "Fíjaos: fue centro Cultural de Castilla con Alfonso VIII. Alfonso X le otorga en 1255 el Fuero Real. Fuimos una de las primeras ciudades en tener Universidad, gracias a la bula que otorgó el Papa Clemente VI. Aquí, en el Palacio de los Vivero, contrajeron matrimonio Isabel y Fernando, los Reyes Católicos y aquí se estableció el Archivo de la Chancillería. Cristóbal Colón pasa sus últimos años en Valladolid tras el Descubrimiento. ¿Y qué decir del Siglo de Oro? Quevedo, Góngora o Cervantes estuvieron en Valladolid. Don Miguel escribió en nuestra ciudad, según muchos investigadores, gran parte de El Quijote. Valladolid vio nacer a Felipe II en el Palacio de Pimentel y en torno a él, en los edificios de la Plaza de San Pablo, estuvo la sede del Rey, porque durante cinco años fuimos el centro, la capital del Imperio en el que nunca se ponía el sol", expone.

Entre figuras y hombres tan importantes, Jaramillo ha hecho una reflexión porque "no se trata de estar todo el año de procesión", sino de aplicar "a nuestra vida las enseñanzas de estos días". Para ello, cree que los vallisoletanos deben vivir estos días "en hermandad", algo que conseguirán si participan de manera "activa" en la Semana Santa. "Debemos arrimar el hombro para el esplendor de nuestras procesiones, sí, pero también para ayudar a los demás. Ayudar al hermano que está a nuestro lado. Acompañar en tiempos de soledad. Arropar, en los tiempos de la individualidad. En definitiva, esfuerzo y compromiso, cuando prima el pasotismo. Estoy convencido de que, en buena medida, nuestra vida tomará uno u otro camino en función de nuestra actitud y no en esperar a que todo nos lo den hecho. De nada sirve coger un hachón y ponerse un capirote para salir en procesión, si todo se queda en eso", explica. 

Además, quiere que la gente crea en su "luz interior" porque la Iglesia les ha enseñado que "la paz y el recogimiento puede ser personal o colectiva, pero nunca estar marcada por la oscuridad". "Hoy la palabra del Papa Francisco nos llama a ser más cercanos, a buscar en lo mucho y bueno que hay en los corazones, a pedir perdón sin complejo cuando nos equivocamos, a tender la mano a los demás cuando nos necesitan, a sentirnos felices por estar vivos, por tener fe en la vida y en lograr ser mejores", añade.

LOS DIFERENTES PASOS Y MARCHAS PROCESIONALES 

El pregonero, antes de citar a los pasos que acompañan a todas las cofradías de Valladolid, sabe que "cada uno tiene su imagen de devoción", con la que habla "a su manera". Por ejemplo, el Cristo de las Mercedes en la Iglesia de Santiago, "con la expresión de la humanidad de un hombre rotundo colgado de una Cruz", o la "sencillez y dulzura" del Nazareno en su "lucha titánica por mantenerse en pie, soportando el peso de un madero en que estamos todos, con nuestros dolores y nuestras pasiones".

"En estos días de la Cuaresma bajamos las imágenes de los altares para acercarlas a su pueblo, para colocarlas más próximas y poder participar en piadosos besamanos o besapié, triduos, quinarios o Víacrucis. Tiempo de Cuaresma para tener las imágenes en tránsito desde los altares hasta los pasos y ya en los días de la Semana Santa sacarlas en la procesión", resume Jaramillo no sin antes poner en valor a las bandas y marchas procesionales. "Hay en Cuaresma en la ciudad un eco lejano de tambores y de trompetas. Al caer la tarde y entrada la noche, no importa el frío, las bandas de las cofradías se citan para ensayar para la procesión del año. Son los temas de siempre, marchas cada vez más floreadas, que acompañan nuestras procesiones y traslados. Son imprescindibles", asegura.

En este sentido, para el director de Cope Castilla y León, "las bandas de música unen percusión, viento metal y viento madera y nos ofrecen la música de procesión que acompaña solemnes momentos, como la salida del Cristo de las Mercedes cuando suena 'Getsemaní' o la que escucharemos este año, 'Reina de la Platería'". Todos estos elementos hacen que Valladolid se convierta "en Jerusalén en el Domingo de Ramos, en Cenáculo y Huerto de Getsemaní el Jueves Santo, en Vía Dolorosa y Gólgota en el Viernes Santo y en Sepulcro abierto para la mañana de Resurrección". Y no solo es eso, sino que, además, las calles serán "un gran templo en el que rezar... el mayor imaginable".

El pregonero, tras hacer una crónica de la Semana Santa, como avanzó en una entrevista en TRIBUNA, ha puesto en valor el Viernes Santo por acoger "una procesión única en el mundo". "Es la sucesión de las secuencias de la Pasión tal y como las narra el Evangelio, expresada en treinta y tres pasos acompañados por sus 20 cofradías. Una procesión que siempre es nueva, que nos hace sentir el orgullo de lo nuestro, que define a una ciudad, a Valladolid, que esta tarde puede presumir de ser el centro de la Pasión en España", aclara.

LLAMAMIENTO A LA PAZ

Jaramillo no se ha querido olvidar de las fatídicas situaciones que atraviesan Israel, Gaza, Ucrania o África. De hecho, se ha preguntado durante el pregón: "¿Hay un momento más importante que esta Semana Santa para rezar por la paz?". Ese llamiento lo ha trasladado a Valladolid a través de su "mirada", la misma del Corazón de Jesús en la torre de la Catedral, obra de Ramón Núñez.

Por esa razón, asimismo, asegura que la Iglesia "reza cada día en los templos por la paz" acompañada de "corazones de buena fe" que se suman a esta oración comunitaria, "en la que tampoco faltará la plegaria por los cristianos mártires que son perseguidos hoy por sus creencias".

LA LABOR DE LAS COFRADÍAS

Por último, Jaramillo ha destacado que "la Semana Santa de Valladolid es posible por el trabajo de 20 cofradías que sacan a la calle 41 procesiones" enmarcadas en unos días "intensos" con "emociones y significados" que devuelven la ciudad, posteriormente, a "su rutina". "Será el tiempo de los comentarios y de las tertulias, de las reuniones de balance y de guardar, hasta otro año, todo lo que hemos utilizado en estos días", remarca un pregonero que no ha podido evitar lanzar un mensaje, como buen maestro, a Valladolid: "Mostremos al mundo nuestro patrimonio universal".

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