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¿Hay que separar la obra del modista?

El blog sobre moda de Miguel Fernández

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¿Hay que separar la obra del modista?
Miguel Ángel Fernández.
Miguel Ángel Fernández.
Lectura estimada: 2 min.
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Hace solo unos meses se casaba una de las hermanas Kardashian y, como si se tratase de un cumpleaños infantil, la celebración iba acompañada de una temática y mucho cotilleo. Kourtney y todos sus invitados vestían de la marca de lujo italiana Dolce & Gabbana. Hecho especialmente polémico teniendo en cuenta que los diseñadores se habían pronunciado hace años para insultar llamando "barata" a la familia más famosa de la historia de los realities.

No fue la primera vez que Domenico Dolce o Stefano Gabbana han realizado comentarios polémicos sobre otras celebridades pero sí el punto de inflexión para abrir el debate sobre si hay que castigar a los diseñadores de moda de moral cuestionable no usando sus prendas ni viendo sus desfiles o si debemos simplemente odiarlos pero admirar su talento sintiéndonos culpables por tanta hipocresía.

Tiktok se llenaba de videos explicando la polémica y catapultando a los italianos al infierno por sus desafortunados comentarios contra Chiara Ferragni o Selena Gomez y los usuarios de la red social hacían viral estos fallos, apoyando el boicot a la marca y alimentando la cultura de la cancelación.

A día de hoy, me resulta casi imposible tachar de mi lista de favoritos la icónica marca de los estampados florales y el animal print, y más después de su última colección que convirtió la pasarela en una auténtica fantasía de color.

Si nos ponemos exquisitos con la ideología y el historial de las personas virtuosas también deberían de desaparecer de todos los museos las obras de Pablo Picasso o de las bibliotecas los libros de Ernest Hemingway y, si no me equivoco, todavía nadie se ha llegado a plantear tremenda barbaridad.

Pero esto no es una novedad, acordémonos del caso de John Galliano que fue despedido de Dior en el año 2011 por sus comentarios antisemitas. Siendo este probablemente el mejor diseñador de la historia de la moda reciente.

La diferencia es que en tiempos de internet, cometer un error puede ser catastrófico. Las marcas y sus representantes realizan comentarios machistas, racistas y homofóbicos y estos errores junto a la apropiación cultural o el apoyo público a algún político suelen dinamitar la carrera de grandes profesionales de la industria un poco bocazas.

Internet nos da hoy la posibilidad de sumarnos a movimientos en masa que pueden anular o desterrar para siempre las voces que nos incomodan o no nos gustan.

Quizá la sociedad ha llegado a un punto de moralidad demasiado excesivo y queremos educar a la sociedad en vez de contemplar los fallos del resto y aprender de ellos nosotros mismos.

Habrá quien no lo entienda pero a veces es necesario ser políticamente incorrecto y dejarse llevar por los instintos primarios más humanos y probablemente detestables para sacar de nosotros mismos también esa parte artística que muestran los diseñadores tanto para bien como para mal.

Normalmente se dice que hay que separar la obra del artista, ¿hacemos lo mismo con los diseñadores?

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